Color 

Dejemos de lado los tratados de poesía, y entremos al espacio donde como en el estío que llega, se anuncia que la vida gira en torno a dos cosas: al amor, y a las demás insignificancias que dicen importar en la vigilia del existir. El sueño es amor, la vigilia, la sala de espera para pasar por el umbral que lo condensa todo en unas atiborradas ganas de ser con el otro un fin, donde, como en la muerte, no cambia nada. En la muerte no transcurre nada. El amor es querer que el árbol no mude de prendas, es desear que suceda y cuando pase, morir.
 

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